Tuesday, May 31, 2016

El querido periodista

Es normal que Joaquim Coll describa a Manel Manchón como "el meu estimat @mmcias". Este querido periodista fue más lejos que nadie, incluyendo la entidad de la que Coll es el querido vicelíder, cuando nos contó que la dimisión del queridísimo líder de la misma entidad, Josep Ramon Bosch alias Fèlix de SS, se debió al "acoso". A menudo, un periodista fiel va más allá de lo que le manda su lealtad normal y corriente, especialmente en tiempos revueltos. Grandes obras del periodismo se han escrito de exactamente esta manera.

Podemos estar seguros de que el amor -que por supuesto es recíproco- le hará olvidar a Joaquim Coll un pequeño desliz de Manchón, quien ayer todavía habló de "un monumento franquista". Coll, en su calidad de historiador, había pedido: "Deixem d'anomenar-lo "franquista"". El flujo de información entre el querido vicelíder y el querido periodista siempre es mejorable, pero la lealtad es inquebrantable porque firme es el amor.

En todo caso, también para Manchón el franquismo "es historia". Junto con esta verdad verdadera, el resto del artículo que ayer a altas horas de la noche nos regaló Manchón está bien dentro de los parámetros establecidos. Ya el primer párrafo da fe de ello:

"El movimiento independentista tiene un grave problema. No es unitario. Surgen las contradicciones, y cada uno tiene su propio plan para Cataluña. Lo que ha ocurrido en los últimos años les debería llevar a una rectificación, que, en cualquier caso, acabará llegando cuando no tengan más remedio."

Las primeras tres de estas cuatro frases podrían ser replicadas por cualquier necio con un encogimiento de hombros, acompañado de las palabras: "Pues sí, es un movimiento transversal". Pero la linea editorial ya prevé que hay que entenderlas según lo establecido por el socialista Coll, que no se puede ser independentista y de izquierdas. Problema resuelto; los lectores de Manchón no son necios.

La última frase de este párrafo indica cómo el unionismo de la marca Coll-Manchón-Fèlix de SS ve el desenlace del problema catalán: Es inevitable que más pronto que tarde Convergència vea la luz.

A los ojos de estos unionistas, el futuro de Convergència está mejor representado por el alcalde de Tortosa, "un 'moderado'". Todavía un moderado entrecomillado, pero con posibilidad de mejorar su ránking en la escala Coll-Manchón-Fèlix de SS. Sobre todo este último, Josep Ramon Bosch i Codina según su DNI, que se describe como "nacionalista cultural" catalán y está casado con una señora de Convergència, tiene muy claro que lo malo no es el nacionalismo, sino el separatismo. Cabe esperar que Convergència se vuelva camboista. Es así de sencillo.

Cambó es uno de los grandes héroes del también historiador Josep Ramon el Feliz. Cambó, Blas Piñar y las SS.

No me sean sospechosos por esa rápida sucesión de referentes. Con la misma celeridad con la que Joaquim Coll redefinió el monumento de Tortosa como no franquista, ya meses antes había decidido que Josep Ramon Bosch es un demócrata ejemplar, por citar las palabras del también socialista Gerhard Schröder sobre Vladimir Putin. Schröder es hoy uno de los políticos más queridos en Alemania.

Esperemos pues, que Ferran Bel use con seny y moderación el apoyo que le brindan el demócrata ejemplar Bosch, su majorette Coll y el querido periodista, que, según me cuentan, será el primero en recibir el muy codiciado premio del Grup de Periodistas Pi i Margall.

Contra el trilerismo de los medios subvencionados del régimen, la alta profesionalidad de Manchón. Manel Manchón.


Saturday, May 28, 2016

El victimismo del señalamiento

"Miriam Tey ha estat acusada pels mitjans afins al govern de pertànyer a Societat Civil Catalana, com si això invalidés a la persona i la col·loqués directament dins de la llista dels mals catalans", escribió hace unos días Catalunyapress.

"Miriam Tey, que dirige el Centro Libre de Arte y Cultura (CLAC) en Cataluña y es miembro de Sociedad Civil Catalana (SCC)", ponía en Libertad Digital.

Se ve que algunos periodistas pueden dar información de contexto, mientras que si otros dan la misma son muy malos. Esto acabaría aquí, en el ridículo anecdótico, si no fuera que otra de las organizaciones que lidera Miriam Tey, el Grup de Periodistes Pi i Margall, siguió el mismo hilo de, digamos, pensamiento, usando el tópico del "señalamiento".

En un comunicado de este grupo sobre la intervención de Tey en Chatham House pone que en un artículo de Vilaweb "se califica a Tey como “miembro de Societat Civil Catalana” pese a que se presentó -como queda demostrado en el vídeo- en tanto que “editora de Barcelona” y “catalana”".

Este artículo también informó que Tey se presentó como editora de Barcelona, así que ese "pese a" del comunicado de Pi i Margall no tiene ningún sentido, salvo el propagandístico. De hecho, mientras que Vilaweb tuvo el mérito de ofrecer el vídeo de la intervención de Tey, tanto Pi i Margall como su organización matriz, Societat Civil Catalana, destacaron por ignorarlo. Cosa que es comprensible, ya que la intervención de Tey daba un poco de pena.

A falta de noticias positivas siempre queda el recurso al victimismo, en este caso la acusación del "señalamiento" de Miriam Tey. (Si su intervención hubiera sido un éxito, Societat Civil Catalana la hubiera reivindicado a gritos.)

Es por eso que, criticando un segundo artículo de Vilaweb, el comunicado de Pi i Margall destaca que "se señala que Tey es fundadora de Societat Civil Catalana". Nótese el uso del verbo "señalar", cuando el comunicado introduce este artículo como "claro ejemplo de señalamiento al disidente". Si el doble rasero de Catalunyapress era ridículo, esto es hilarante. Y lo es aún más cuando el comunicado sigue: "Pero no figura en la lista de fundadores de esta entidad y sí como miembro de su Junta Directiva", cosa que Tey es desde hace poco.

Me gustaría ver esa "lista de fundadores" de SCC. Cierto es que Miriam Tey es cofundadora de SCC. Junto con otros demócratas, y también junto con gente de la extrema derecha como Josep Alsina, Javier Barraycoa, Jorge Buxadé y, claro está, el presidente fundador Josep Ramon Bosch.

Cabe interpretar el comunicado de Pi i Margall como un intento de la misma Tey de distanciarse de aquella SCC que ayudó a fundar. Desgraciadamente un intento poco honesto, sino tramposo hasta el extremo de la disonancia cognitiva. Como si se tratara de dos diferentes entidades bajo el mismo nombre de Societat Civil Catalana, Tey dice que no perteneció a la de antes, pero sí a la de ahora. Esta maniobra es la continuación de la política de mentir sobre los socios fundadores de SCC iniciada hace un año por Juan Arza.

Sólo hay que combinar esta redefinición de la realidad con la voluntad de sacarle provecho propagandístico, y mediante la acusación de "señalamiento" los mentirosos se convierten en víctimas.

Hay que señalar claramente el problema de fondo. Originalmente, se criticaba el señalar a otros como enemigos. Ahora, según el victimismo del señalamiento ya no se puede dar información ni siquiera sobre personajes públicos (salvo, como hemos visto arriba, que se publique dicha información en un medio afín como Libertad Digital). El victimismo del señalamiento aspira a controlar la información, cosa que le hace enemigo de la libertad de expresión y de la libertad de información, y es significativo que entre los que recurren a él se encuentra un grupo de periodistas y autodeclarado defensor "del periodismo serio, riguroso, documentado y crítico".

Creo que el asunto dice lo suficiente sobre la profesionalidad (y la moralidad) del Grup de Periodistes Pi i Margall, entidad que en consecuencia no merece más atención. Salvo el escarnio.

El victimismo del señalamiento, pero, ha llegado para quedarse.