Saturday, February 20, 2016

De nazis y quejicas

Societat Civil Catalana, en su gran manifestación unionista hace tres semanas, prescindió de la presencia de su presidente fundador (dimitido) Josep Ramon Bosch. Por razones obvias, aunque nunca admitidas. Junto con el también ex vicepresidente José Rosiñol, Bosch se fue de paseo por Montserrat. Hace dos días, Rosiñol dio cuenta de esta excursión en el ABC. Para Rosiñol Bosch no es un nazi, sino „mi buen amigo“.

En su cinismo, el artículo de Rosiñol es hasta divertido. Es, como tantas veces, la realidad que supera la parodia, cuando precisamente la organización unionista que fue cofundada y liderada por fascistas se queja de la estigmatización que todo el unionismo sea tildado regularmente de fascista. Conozco a Rosiñol como un buen hombre, y le quiero decir: „Sí, sí, Pepe. Las informaciones son ciertas. Las he comprobado. A ver cuándo te dignas a informarte tú también, que ya va siendo tiempo.“

Quizás incluso haya „macartismo en Cataluña“, pero el parlamento catalán no se ocupó de SCC por tratarse de „actividades anticatalanas“, sino expresamente por los vínculos de SCC con la extrema derecha, que son anticatalanes, antiespañoles, antieuropeos y antidemocráticos.

Me temo que lo único que me queda decirle a Rosiñol es: „Tú no puedes encajar la verdad“.

En vez de encajar la verdad, Rosiñol la niega y grita mamá, pupa:

Pero, ¿cómo afecta este clima a la persona? ¿Se trata «únicamente» de cosas de la política? La cuestión es que ciudadanos de a pie como yo hemos sido sometidos a extrañas investigaciones que bucean en nuestra vida privada y en nuestro pasado más lejano. Hemos visto cómo hay quien le gusta revivir una «vida de los otros» con el objetivo de desprestigiarnos y elaborar una condena pública que puede derivar en muerte civil. La última anécdota vivida fue el pasado 31 de enero mientras compartía un vermut dominical con mi buen amigo Josep Ramon Bosch. Alguien se dedicó a fotografiarnos y en poco más de dos horas colgar dichas fotos en una red social señalando quiénes estábamos y qué hacíamos. Efectivamente, «algo huele a podrido en Cataluña».

¡Usted es un llorón, Rosiñol! ¿Ciudadano de a pie? Usted se ha metido en política. Cuando usted se mete en política, deja de ser un mero ciudadano de a pie. Como personajes públicos, la vida de usted y su „buen amigo“ Josep Ramon Bosch está bajo escrutinio. Su vida privada no interesa, sólo interesa lo político. Publicar vídeos de apología de las SS, como lo hizo su „buen amigo“ Bosch, no es vida privada. A personas que admiran las SS con razón les espera la muerte, no civil, pero política. Acostúmbrense.

„Public figure“ es como Bosch se presenta en su Facebook, y los personajes públicos siempre tienen sus paparazzi. No pueden quejarse de que alguien les haga la foto en un lugar público como la terraza del restaurante Ca La Rosa de Monistrol, tomando el vermut. El comentario que acompaña la imagen no condena ni ofende a nadie. Además, el mismo Bosch creó que el momento era de interés público, publicando un selfie en Twitter que fue hecho poco después e incluso en la misma plaza. Usted, Rosiñol, lo retuiteó. (Curiosamente, la foto invierte derecha e izquierda, con el efecto que también en esta foto Bosch sale a la derecha.)

Aquí están los dos tuits, el ajeno y el propio:


























Quizás le valga, estimado Rosiñol, como asunto de la vida privada el Facebook de un Fèlix de Sant Serni. Alter ego de su buen amigo Josep Ramon Bosch, imputado por injurias y amenazas vertidas desde esa página contra personas con las que no comulga políticamente. Amenazas como por ejemplo la de quemar Montserrat con el monje Hilari Raguer dentro. Bajo este aspecto, la foto con su buen amigo a los pies de Montserrat provoca escalofríos.

Estimado Rosiñol, escriba sobre su buena amistad en su diario particular, que es donde nos confesamos nuestros secretos. No nos la presente en un periódico. Los ultras sólo dan repelús. Si a usted quizás no, al resto del mundo le juro que sí.

Si quiere estar fuera del ojo público, no escriba artículos. Si no aguanta las presiones, haga caso al consejo que un gran español dio para esta ocasión: „No se meta en política“.

Sobre todo, estimado Rosiñol, no sea quejica. Lo que el pobre de usted se está encontrando está muy, muy lejos de lo que sufren otros, como por ejemplo el fotoperiodista Jordi Borràs, amenazado de violencia física por un líder de Democracia Nacional, el partido neonazi al que uno de los fundadores de SCC, Javier Barraycoa, gusta dar conferencias.

Tenga un poco de criterio, Rosiñol.



Coda
: El mismo día de su publicación dejé un comentario bajo el artículo de Rosiñol. ABC no publicó este comentario. Aquí está:















El día siguiente, ayer, llamé a la sección Opinión de ABC para ofrecer un artículo de réplica. No hace falta que cuente el resultado.


Posdata:
La manifestación de SCC no fue un éxito. Esto era tan evidente que el presidente de España y Catalanes, Eduardo García, preguntó ahí mismo, mientras que detrás de él SCC estaba desmontando su escenario: "¿Dónde está la mayoría social?". Pues bien, mañana España y Catalanes hará su propia mani. Veremos.

1 comment:

  1. Puesto que el escándalo es gordo, uno olvida mencionar detalles. Por eso he añadido ahora este párrafo al texto de la entrada:

    Quizás le valga, estimado Rosiñol, como asunto de la vida privada el Facebook de un Fèlix de Sant Serni. Alter ego de su buen amigo Josep Ramon Bosch, imputado por injurias y amenazas vertidas desde esa página contra personas con las que no comulga políticamente. Amenazas como por ejemplo la de quemar Montserrat con el monje Hilari Raguer dentro. Bajo este aspecto, la foto con su buen amigo a los pies de Montserrat provoca escalofríos.

    ReplyDelete