Sunday, August 2, 2015

Fisking Granell

La Vanguardia ayer publicó un artículo del catedrático de Economía Aplicada (UB) y miembro de la Real Academia Francesc Granell, en el que éste habla de los costes de la transición a la independencia de Cataluña.

Sin decirlo, Granell sólo considera los efectos de una declaración unilateral de independencia (DUI), no los de una separación acordada con el estado matriz. Ambos escenarios son objetos de debate como vías alternativas a la permanencia en España, siendo la DUI el menos probable. Es el escenario menos probable por dos razones: primero, según derecho internacional Cataluña no tiene derecho a la secesión unilateral. Se encuentra en la misma situación que por ejemplo antaño Quebec, y por eso vale la pena (re)leer la Reference re Secession of Quebec del Tribunal Supremo de Canadá. Por supuesto que tampoco según derecho nacional (español) Cataluña tiene este derecho.

Segundo, la razón práctica. Aunque el programa, u hoja de ruta, de la "lista unitaria" prevé una secesión unilateral, este escenario es tan poco probable que hasta su cabeza de lista ha insistido que "las aventuras unilaterales son imposibles, tarde o temprano tendremos que negociar".

Una secesión negociada llevaría a unas consecuencias muy distintas que una DUI, ya que su propósito sería precisamente encontrar la mejor manera de facilitar la transición del actual estatus como Comunidad Autónoma al de un estado independiente, incluyendo la relación de este con organizaciones internacionales como la Unión Europea. Para esta Cataluña sería efectivamente un nuevo estado que tendría que ser admitido, pero una negociación exitosa con España facilitaría enormemente su ingreso.

Con esto no está dicho que este escenario es probable en términos absolutos, sino que es más probable que el otro, la DUI. Es por eso que hay que constatar con toda claridad que Granell incurre en la falacia del falso dilema al presentar sólo uno de los dos escenarios de secesión, que además es el menos probable. Este proceder es indigno de un científico.

Veamos lo que queda del artículo de Granell si incluimos los dos escenarios en la ecuación.

Granell reconoce que "la Catalunya actual podría ser un Estado viable comparable a otros muchos estados soberanos del mundo". En esto está de acuerdo con las tesis separatistas, así que seguimos con los puntos centrales que hablan de "los costes de transición". Los puntos 1 y 2 (salida de UE y Eurozona) son sólo aplicables en caso de DUI. El punto 3 es aplicable en caso de DUI, pero también a la fase en la que nos encontramos ahora.

Queda que la presente fase puede causar "incertidumbres que generarían salidas de capitales y un retraimiento inversor". Y seguimos.

Los puntos 4, 5 y 6 son sólo aplicables en caso de DUI, ya que parten de una situación creada en los puntos 1 y 2.

El punto 7, el último, es en cierta medida aplicable también a una secesión negociada: por supuesto que no se sabe si un estado catalán sería más eficiente, ya que no se conoce el futuro. Que las pensiones presentarían un problema es un argumento dudoso. Son un derecho individual adquirido con el sistema español que no se pierde por acabar viviendo en otro estado de la UE.

Al final, de la argumentación de Granell queda que la presente situación crea incertidumbres con posibles efectos económicos negativos, algo sólo superable por tres vías: o los separatistas desisten de su objetivo (cosa improbable), o bien se entra en negociaciones, cosa siempre recomendable. O bien, como tercera solución, la derrota en las urnas de los separatistas. Queda también que habría que construir un nuevo estado, cosa que siempre entraña riesgos y costes. Y en este punto tenemos que volver a las palabras del mismo Granell antes citadas: "la Catalunya actual podría ser un Estado viable comparable a otros muchos estados soberanos del mundo". El "si no fuera" que condiciona esta afirmación queda desacreditado por ser producto de la falacia del falso dilema.

No queda nada más de la argumentación de Granell, que por ende lejos de convencer ni a los indecisos ni mucho menos a los convencidos separatistas ofrece justo un poco de munición propagandística a los convencidos contrarios a la independencia, y eso sólo por el buen nombre del autor, pero de ningún modo por la calidad del artículo. Es por lo último que a la vez ofrece munición a los propagandistas de la independencia, convirtiéndose en contraproducente.

Existe un posible tercer efecto, al que el mismo Granell alude: "Ya sé que algunos me dirán que estos argumentos tratan de “impulsar el miedo” entre los electores de cara a las elecciones del 27-S".

Nada ha hecho este artículo para dar un nuevo impulso al debate. Al contrario, constituye otro punto oscuro del mismo, y otro peldaño en su degradación, sobre todo porque está escrito por un académico de gran calibre. Quien se quiere oponer al "adoctrinamiento independentista unilateral" estaría mejor asesorado hacerlo desde la honestidad argumentativa.

5 comments:

  1. Discrepo, En un sistema de pensiones intergeneracional por tanto no capitalizado y común al futuro estado segregado y el matriz.. en caso de secesión es obvio que cada parte se hace cargo de sus "jubilados". Por razones estrictamente económicas. Lo contrario sería defender que los no segregados pagasen las pensiones de los segregadores.. algo absolutamente ridículo en un sistema de pensiones no capitalizado. y eso tanto si es por las "buenas" como por las "malas·.

    @ciutada

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  2. Sin negar la validez de sus razonamientos, discrepo enormemente.
    Hoy mismo, Salvador Cardús firma un artículo en Ara en el que dice: "dir que la independència significa l’expulsió de la Unió Europea és simplement mentida. La veritat és que és difícil que Europa vulgui i pugui prescindir d’una regió tan pròspera com Catalunya, i que a més sempre s’ha mostrat molt pragmàtica perquè sobretot és una comunitat d’interessos, i el més probable és que es busquin fórmules transitòries per evitar els trasbalsos econòmics i fins que sigui possible una solució definitiva. La veritat, doncs, redueix el temor a la seva justa mesura."
    Dice que es mentira, pero a la vez tiene que referirse al "pragamatismo", a "lo más probable" y a las "fórmulas transitorias", de ninguna de las cuales aporta ni la más mínima justificación. O sea, o te lo crees porque te lo digo yo o eres el demonio.
    Nada menos que Carles Viver dijo en la Comissió del Dret a Decidir: "...possiblement no ens quedarem a dintre". Y más adelante, en el típico movimiento del tipo "no quiero reconocer del todo que me quedo fuera", dice: "les tesis que afirmen que un eventual estat independent quedaria automàticament fora de la Unió Europea i per integrar-s’hi caldria que li apliquessin l’article 49, que és el de l’adhesió ordinària..., si això no està previst expressament, aquestes tesis són tesis que –com a mínim, des del punt de vista jurídic– utilitzen uns arguments que no són incontrovertibles, per no dir que no són sòlids jurídicament. Però, al mateix temps, cal reconèixer que tampoc pot aportar arguments sòlids la tesi contrària, els que diuen: «Ens quedem segur a dintre.» No, miri, no està previst. I, per tant, ni podem afirmar que ens quedem segur a dintre, ni poden afirmar, els que mantenen la tesi contrària, que ens quedarem fora i que haurem de seguir la via ordinària, no?". Se puede leer en: http://www.parlament.cat/document/dspcc/56647.pdf
    En esa misma Comisión, Gregorio Garzón Clariana, Catedrático Dº Internacional Público y exjurisconsulto Parlamento Europeo (o sea, el que más sabe de la materia de los tres citados) dijo: "En general la successió d’estats, com he dit abans, és complexa i hi ha diverses solucions, però per a aquesta hipòtesi concreta s’ha de dir que la pràctica és gairebé uniforme. I quina és la solució? Doncs, la solució és que l’estat membre que pateix una secessió continua sent membre de l’organització –si no desapareix del tot, aleshores la qüestió ja és una altra hipòtesi que ja no és la secessió, naturalment– i, en canvi, l’estat producte d’aquesta secessió hi ha de demanar l’adhesió seguint els procediments habituals." http://www.parlament.cat/document/dspcc/56571.pdf
    Por supuesto, la hipótesis que plantea usted es plausible, pero creo que tampoco pueden ignorarse argumentos del enorme calibre jurídico que implica una secesión. Efectivamente, dentro del debate sobre la materia todavía no he encontrado a nadie que, más allá del "pragmatismo" y negar que sea verdad lo que se ha ido diciendo desde las instituciones europeas en todos estos años, sea capaz de argumentar de forma sólida en contra de lo afirmado por el sr.Gregorio Garzón. Sí, se inventan lo de la "ampliación interna" (que no tiene ni pies ni cabeza) y solucionado.
    ¿Solución "política"? Puede ser. ¿Saltarse los más elementales principios del Derecho? También, el mundo está lleno de ejemplos. Pero dar por descontado que esto vaya a ser así (me refiero al secesionismo, no usted) tampoco me parece honesto.
    Saludos cordiales desde la discrepancia argumental.

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    1. No parece que usted discrepe conmigo, sino sus palabras complementan las mías. Hay separatistas que creen que la vida es de color rosa.

      Yo digo que Cataluña sería un tercer estado respecto a la UE. Pero si hay una negociación exitosa con España nada inhibe su ingreso en la UE, que incluso puede ser rápido. Es decir, empalmar la salida de España con el ingreso en la UE.

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  3. Negociación exitosa...
    Ahora mismo, no me la imagino. Mi cerebro tiene límites.
    ;-D

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  4. Apreciado Candide:

    Dice usted que la hipótesis de una secesión acordada es más probable que la de una DUI.

    Permítame discrepar. Para que se produzca una DUI basta con que así lo decidan y lo lleven a cabo como máximo algunos miles de personas, aunque probablemente bastaría con unas decenas.

    Para que se de una secesión acordada, en cambio, antes debe ser reformada la Constitución, al menos en sus artículos 2 y 8, de acuerdo con el siguiente procedimiento:

    1º. Tanto el Congreso como el Senado deben aprobar la revisión de la Constitución, por mayoría de dos tercios de cada cámara.

    2º. Inmediatamente después de la aprobación de la revisión, se deben disolver las Cortes y convocarse elecciones generales.

    3º. Los nuevos Congreso y Senado surgidos de esas elecciones deben ratificar la decisión de revisar la Constitución (por la mitad más uno de los votos), antes de proceder al estudio del nuevo texto.

    4º. Una vez redactado el nuevo texto constitucional, tanto el Congreso como el Senado deben aprobarlo por mayoría de dos tercios de cada cámara.

    5º. Por último, este nuevo texto debe ser ratificado en referéndum por el pueblo español en su conjunto.

    Y esto sería sólo para que los representantes del Estado español pudieran EMPEZAR a negociar sobre la independencia de Cataluña. Luego haría falta que los representantes de España y de Cataluña llegasen efectivamente a un acuerdo. Y por supuesto que se cumplieran las condiciones que la nueva constitución estableciera al respecto.

    Yo personalmente veo mucho más probable una DUI.

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