Sunday, June 21, 2015

La realidad importa

El campo unionista en Cataluña (y me permito decir unionista en vez de constitucionalista, ya que uno de sus exponentes más notorios, Josep Ramon Bosch, ha indicado que quiere otra Constitución) y el separatista no hacen ascos al uso de falacias y manipulaciones. El ciudadano se encuentra cada vez más sólo.

Estos días se ha comentado un discurso de Quim Masferrer (versión íntegra, del 2012, aquí). En Twitter, muchos citaron a Masferrer con las palabras "espanyols mangants, sarnosos i cabrons de merda", como por ejemplo el grupo que ahora preside Josep Ramon Bosch, Societat Civil Catalana (SCC). El periódico afín a SCC, Crónica Global, dejó la palabra "españoles" fuera de las comillas, haciéndose eco en el lede de la posición de SCC: "Sociedad Civil Catalana denuncia los insultos contra los españoles...".

Mi simple pregunta por Twitter si Masferrer había usado la palabra "españoles" dio origen a un debate bizantino, en el que abundaban argumentos tales como que no se podía haber referido a extraterrestres o franceses. Poco a poco, todo el mundo confirmó que Masferrer no usó esta palabra.

Lo primero que queda claro es que una palabra que no se ha usado no puede ir en el entrecomillado. Esta regla sencilla debería ser seguida no sólo en el periodismo, sino en cualquier comunicación que se precie de hablar de la realidad.

Estrictamente sin entrar a valorar lo dicho por Masferrer, me parece lo más honesto partir de la idea de que este ciudadano español está criticando ciertas medidas de su propio gobierno, como lo son las referentes a la inmersión lingüística, la política tributaria o el trasvase del Ebro. La crítica del propio gobierno es no sólo un derecho fundamental, sino en principio una empresa loable. La oposición es esencial en la democracia.

Más allá de esto, todo el mundo está libre de interpretar las palabras de Masferrer, y de pronunciar su opinión sobre ellas. Como es normal, esta opinión no tiene sitio en un entrecomillado. La opinión es real, pero no necesariamente refleja la realidad. En todo caso, antes de opinar hay que conocer la realidad.

Lo preocupante es el "odio" -por usar una palabra del antes citado artículo de Crónica Global- étnico. Es preocupante no sólo si alguien, como no es el caso aquí, habla de "espanyols mangants, sarnosos i cabrons de merda". Es también preocupante que se le atribuya tal cosa, cuando no es cierta.

En la misma Crónica Global publiqué hace unos meses un artículo titulado "Cataluña, ¿hacia el conflicto étnico?". Sigo preocupado por el tema, y creo que un discurso que evite las manipulaciones debería ser bienvenido por todo el mundo.

No puedo esconder que me han marcado los conflictos étnicos que he vivido. Sé de la importancia de las manipulaciones en tales situaciones: la guerra de Bosnia empezó después de un tiroteo en una boda serbia, en el que un supuesto atacante musulmán mató al padre del novio. Durante años, los radicales serbios decían que la prensa que ellos llamaban "musulmana", como el diario Oslobodjenje, se jactaba de la agresión. La realidad es que Oslobodjenje hizo todo lo contrario y la condenó.

La realidad importa.

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